Volcar las mesas y santificar la casa del Padre

02.04.2023

La visita del Apóstol Camenzind a Barcelona y Girona no solo dejó un llamado a la acción, también dio cuatro "presentes" para las comunidades.

En el marco del Servicio Divino del Domingo de Ramos, el Apóstol Camenzid visitó las comunidades de Barcelona, Centelles y Girona. Para ese día, la palabra se basó en un pasaje de Marcos: «Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno.» (Marcos 11:15 y 16)

Como es costumbre en los días festivos dentro de la Iglesia Nueva Apostólica, ese día hubo también una lectura bíblica especial, que se encuentra en el libro de Zacarías.

Entre otras palabras, el Apóstol explicó que hay situaciones que tenemos que afrontar, en las que es necesario tomar acción; como cuando Jesús echó a los comerciantes del templo. Él volcó las mesas y las sillas, actuó inmediatamente. 

El tema central en esta fecha giró en torno esta acción de Jesucristo. Haciendo referencia a esto, el Apóstol dijo: «No debemos venir a buscar la solución de la vida terrenal, debemos volcar esas mesas. Volcar la mesa de las preocupaciones. No podemos hacer como si no existieran, pero sí sabemos que recibiremos fuerzas en la casa de Dios.» 

La duda puede entrar en el corazón, pero no debemos dedicar todo nuestro tiempo a ella. Debemos pensar: «No comprendo todo, pero tengo una gran confianza en El Padre». Así vuelco todas estas mesas de la duda.

La intervención de Jesucristo fue bastante fuerte, no estuvo hablando con sus discípulos para ver qué hacer, ni tampoco les dio tiempo a que se fueran dentro de unas semanas. Ante el peligro, Él actuó, y nosotros también debemos actuar. 

El lugar del Dios es Santo y debemos recordar que lo es. Luchamos por vencer las situaciones, por alcanzar el perdón, por guardar este espacio Santo. Tenemos que aprender que nuestra fe es sagrada, debemos entenderla y trabajarla. Es muy importante para cada uno de nosotros, recalcó el ministerio. Jesucristo nos ofrece el perdón de los pecados, que es el punto central del Servicio Divino, pero sólo si creemos en su sacrificio, en lo que Él hizo por nosotros. Y al tener la comunión pensamos en Jesucristo, en lo que hizo y en el futuro, y somos agradecidos.

El actuar inmediato de Jesús fue llamativo, pero no tenía que ver con la actividad que se estaba haciendo, sino con el lugar donde se estaba haciendo. Aquellos impedimentos que tenemos para estar en la casa de Dios son mesas que también tenemos que dar vuelta. No podemos permitir que esto nos sea quitado, dijo el Apóstol.

Durante el Servicio Divino, hubo además un acto especial: el Apóstol pudo realizar el Santo Sellamiento de dos almas e instituyó dos nuevos Pastores para la comunidad de Barcelona. 

El ministerio recordó que cada uno de nosotros tiene su don, y si lo queremos transmitir a los demás entonces estaremos actuando como Jesucristo. Él quería transmitir su amor a los demás. Si cada día pensamos en Jesucristo, en su venida, tendremos una comunión especial con Él, finalizó.