El domingo 18 de junio el Apóstol Camenzind sirvió en la iglesia de Málaga para las comunidades de Málaga y Fuengirola, con el texto de Éxodo 20:8, que dice: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo».
El Apóstol se sintió conmovido por el cántico Padre, necesito que te sientes a mi lado. Venimos a la casa del Señor porque necesitamos su ayuda, dijo. Si creemos que no necesitamos la presencia del Padre todo es mas difícil. No soy nadie si no confío en el Padre, porque entonces no tengo con quién hablar en las preocupaciones ni tampoco en los momentos de alegría. Él nos envió a su hijo y tenemos un futuro junto a Él, afirmó.
Hace dos semanas, el Apóstol Mayor celebró un Servicio Divino en el sur de Italia que giró en torno a esta misma palabra: «santificar el día de reposo». En el servicio de Pentecostés había miles de fieles presentes, pero no importa el número, lo importante es que si somos más de dos en su nombre, Él está con nosotros (Mateo 18:20).
«¿Por qué estamos hoy aquí?», preguntó el Apóstol, y respondió: «Porque queremos celebrar el día de reposo, porque queremos estar con el Padre Celestial, y tener su cercanía».
Dios creó al mundo en seis días y luego, al séptimo día, se dedicó a descansar y a contemplar la perfección de su obra. Cuando se termina una obra pueden aparecer fallas, errores, cosas que se tienen que mejorar. La obra de Dios era perfecta, no tenía nada que corregir. Hoy recordamos al Hijo de Dios que venció a la muerte y al pecado, eso fue un día domingo. Por eso festejamos el día de reposo el domingo, a diferencia de algunos cristianos que celebran el día de reposo el sábado.
Estamos invitados a participar del Servicio Divino en la comunidad. Poder venir al encuentro del Señor es una gracia, una bendición. Hoy en día algunos fieles prefieren participar del mismo por IPTV o transmisión, pero no es lo mismo. Cuando Jesús regrese a buscar a los suyos no tomará a una sola persona, si no a la comunidad nupcial que está preparando. A veces, cuando tenemos alguna diferencia con algún hermano o hermana evitamos ir a la casa de Dios. En la Iglesia recibimos la fuerza para poder superar estas cosas.
Muchos no conocen a Dios como Padre. Gracias al sacrificio de Jesucristo somos liberados del pecado, y recibimos esa fuerza tan especial para ir al Servicio Divino. Pero hay a quien le gusta «estar atado» en el sentido espiritual, nosotros queremos ser libres. El Apóstol Mayor dijo: «No son libres los que hacen lo que les dicen otros». Muchas veces es más cómodo hacer lo que nos dicen otros que hacer la voluntad de Dios. «Encendamos nuestro cerebro para pensar por nosotros mismos y dejarnos guiar por la Palabra», exhortó el Apóstol.
En el Servicio Divino solo de Dios recibimos la bendición, la gracia, el perdón; no de los demás. Bendición no es ser rico, tener muchas propiedades; bendición es conocer al Padre, vivir nuestra vida con Él. Ser pobre no es garantía para llegar a la meta, ni por el contrario, ser rico es impedimento. Lo que cuenta es nuestra actitud, es por nuestro obrar que nos acercamos a Dios. Vivir en comunión como nos enseñó Jesucristo es aprender a estar juntos, es plantearnos cómo debemos comportarnos para no herir a nadie, es tener el deseo de servir a los que no están aquí. Debemos transmitir el amor de Jesús a los demás, servirnos y apoyarnos los unos a los otros. Tener el deseo de servir es entender el mensaje de Dios: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo».
Llamado al altar, el Anciano de Distrito del Noroeste, hizo una pregunta: ¿Por qué vamos al Servicio Divino? Debemos plantearnos si es por costumbre, por agradar a alguien, por miedo a Dios... Él nos da la libertad de decidir por nosotros mismos.
Luego el Apóstol transmitió un pensamiento del Apóstol Mayor: «Quizá no tienes ganas de ir al SD, pero no te olvides que tal vez tu hermano o tu hermana necesita tu presencia para vivir el Servicio Divino».
El Obispo Alganza también expresó algunas palabras: El domingo es el día que el Señor nos ha regalado para santificarlo. Es el día que Dios se sienta a tu lado y al lado de tu hermano, de tu hermana, para que tú también te puedas sentar al lado de tus hermanos. Los solitarios no pueden entrar en el reino de Dios. Nos necesitamos los unos a los otros, necesitamos servirnos entre nosotros. Trae lo mejor de tí al Servicio Divino, ocúpate de santificar el día de reposo, porque tiene un valor maravilloso para tu vida.
A continuación, el Apóstol realizó el Santo Sellamiento de una bebé de la comunidad de Fuengirola. Dirigiéndose a los padres, les dijo que deben transmitir a su hija su sabiduría y el sentimiento que llevan en su corazón. Cuando vamos a la iglesia, en realidad vamos a vivir un Servicio Divino, aunque a veces no tengamos ganas.
Como sorpresa final en este día, el Apóstol ordenó a dos hermanas como Diaconisas, una para Málaga y otra para Fuengirola, pasando a integrar cada una el cuerpo ministerial en su respectiva comunidad. Les expresó que si bien por elección de Dios han sido llamadas a servir en el ministerio, luego es decisión de ellas trabajar con alegría en la tarea encomendada. «Podéis agradecer a Dios, Él quiere trabajar de una forma especial. Recibid la autoridad, la bendición y la santificación para poder obrar en el ministerio», concluyó el siervo.