Junto a fieles provenientes de Málaga, Fuengirola y Gibraltar, la comunidad de Málaga fue la anfitriona de la celebración del Día de la Ascensión en el Distrito Sur. Un día festivo en el que el Obispo habló sobre la bendición de Jesús: es esencialmente de naturaleza espiritual, es todo aquello que fortalece nuestra relación con Él. La bendición espiritual, explicó, está en nuestra elección, en los sacramentos y en la comunión de los creyentes.
Para este día la prédica fue inspirada en el pasaje bíblico de Lucas 24:50-51 «Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo». Este pasaje fue complementado con una lectura bíblica que está en Lucas 24:44-53.
El coro de Distrito Sur, con el cántico Cuánto añoramos hoy tu venida, preparó los corazones para recibir la palabra.
El Obispo inició la prédica expresando que venimos con una expectativa, con nuestras circunstancias, pero somos muy afortunados porque somos amados por Dios, y esto repercute en nuestra vida. Recordó la cercanía divina en nuestras vidas y la importancia de permitir que la bendición de Dios nos transforme, para prepararnos para la vida eterna.
Posterior a su resurrección, Jesús se presentó con un cuerpo glorificado, señalando la promesa cumplida de Dios para con sus hijos. Además, el Obispo resaltó el encargo divino de ser instrumentos de ayuda para los demás, manifestando así la esencia de la verdadera bendición.
Los fieles son bendición espiritual, los unos para los otros. Cada Servicio Divino es una bendición espiritual, donde escuchamos lo que Dios tiene que decir.
Podemos reconocer que alguien es un bendito de Dios cuando a pesar de sus circunstancias tiene una paz especial, confianza al saberse amado por Dios y por su dominio propio.
La presencia de hermanos que no compartían el mismo idioma evidencia que la bendición de Dios trasciende barreras lingüísticas, destacando la importancia de poder recibir la Palabra y su efecto transformador.
El Espíritu Santo, guiando nuestras vidas, nos insta a recibir los Sacramentos divinos y a ser testigos de la ascensión de Jesucristo, tal como lo fueron los discípulos. Jesús aún permanece entre nosotros para seguir guiándonos en el camino hacia la gloria del Padre.
El Obispo destacó el poder de la bendición que emana de nuestros actos y decisiones, ascendiendo como un perfume agradable hacia el Padre celestial. Como hijos de Dios, tenemos el deber de multiplicar y compartir esta bendición, trabajando juntos hacia la meta divina.