El domingo 9 de julio, la comunidad de Fuengirola vivió un día de fiesta con la celebración de la bendición de un aniversario de bodas de Oro. Para la ocasión, se utilizó como base el texto de Génesis 28:16-17. «Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo».
El Evangelista transmitió que a través de las revelaciones podemos reconocer que Dios es el Señor. Dios permite todas las cosas, todas las situaciones, ya desde el principio fue así.
Jacob tenía miedo de que Dios no estuviera con él en las tribulaciones. Esto también nos puede pasar a nosotros hoy en día.
Betel significa «casa de Dios y puerta del cielo». En el Servicio Divino, Dios se presenta en su casa y se revela a través de la palabra. Cuando venimos a la iglesia pero no experimentamos la palabra, no se convierte en un lugar santo. Debemos estar predispuestos a reconocer la revelación de Dios a través de la Palabra. Si sientes paz en la casa de Dios, ahí está el Señor.
El Dirigente de Distrito citó la palabara que está en Mateo 11:29, «Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas».
También hizo referencia al texto de Éxodo 20:8, que dice: «Acuérdate del día de reposo». Es el día de reposo de tu alma, no de reposo material en una playa.
¿Qué pasaría si hoy se nos presentara un ángel? Nos asustaríamos, porque es algo celestial que nuestro entendimiento no alcanza a comprender.
El Pastor Dirigente recordó la visita del Apóstol a Málaga y preguntó: «¿Por qué estamos hoy aquí?». Hoy la Palabra quiere impulsarnos a estar aquí, porque hubo un día que sentimos con toda la profundidad del corazón que éste es nuestro lugar. Es una revelación, un día lo entendimos y lo sentimos con todo nuestro ser. Hay cosas que uno no hace por los demás, sino por lo que uno necesita vivir en alma, la revelación de Dios en el Servicio Divino. Prometemos al Padre «siempre volveré, porque éste es mi lugar».
La Diaconisa también fue llamada a colaborar en el altar. Jacob ya conocía a Dios cuando tuvo la revelación, cuando tuvo que parar a descansar. Hoy el Padre nos dice: «Ven a la casa de Dios, apoya tu cabeza en la roca, experimenta al Señor».
El matrimonio es un descubrimiento para el futuro
Para la bendición de Aniversario de 50 años de matrimonio, el Evagelista tomó parte del pasaje que se encuentra en Esdras 8:22: «La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan». Quien quiera experimentar la bendición de Dios sobre su cabeza, debe tolerar también su guía.
Llegar a los 50 años de matrimonio es muy difícil. En estos 50 años han pasado muchas cosas, pero aquí estamos. Todavía falta un tiempo, y Dios aún puede seguir dándonos su bendición. Cuando nos tomamos de la mano de Dios podemos experimentar su bendición, dijo el ministerio.
El amor entre ustedes y entre nosotros es maravilloso; pero más maravilloso es el amor de Dios. Dios nos prometió la bendición y nos la dio. Mejor pensar con el espíritu y no con la mente, así es cuando pensamos con el Señor. Debemos buscar a Dios con este deseo diario, exhortó el ministerio como punto final para el acto.
A continuación, la pareja continuó el festejo compartiendo un tentempié junto a todos los asistentes.