Las comunidades del Distrito Norte pudieron vivir el fin de semana del 19 y 20 de octubre una fiesta, con la visita del Apóstol de Distrito... Tan solo un mes después de haber recibido ese encargo.
Logroño, la capital riojana, lo recibió el sábado por la tarde, acompañado por el Apóstol Camenzind y el Obispo Alganza. El Apóstol de Distrito inició el Servicio Divino con un texto de la epístola a los Efesios: «Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra» (Efesios 3:14-15).
El mensaje principal de la prédica se basó en que el amor excede a todo conocimiento. Destacando la importancia de que los creyentes comprendan la abundancia del amor y las riquezas de Dios en sus vidas y busquen el poder del Espíritu Santo. No debemos depender de nuestras emociones para saber que Cristo está en nosotros, sino que debemos vivir con una fe firme basada en la fidelidad de Dios, se expresó.
Con la visita del Apóstol de Distrito, un bebé de la comunidad recientemente bautizado recibió el Santo Sellamiento con el Espíritu Santo. El coro de Vitoria amenizó la hora con cánticos, ya que esta comunidad estaba también invitada al evento.
Al día siguiente, el domingo 20, las comunidades de San Sebastián y Bilbao asistieron a la visita del nuevo Apóstol de Distrito en la comunidad bilbaína. En esta ocasión, el coro interpretó un primer cántico para dar la bienvenida: Manos de Apóstol, manos de Dios.
El texto que abrió el Servicio Divino se encuentra en la 1ª carta a los Corintios 12:26: «De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan».
Como punto central se explicó que los dones no causan que los creyentes sean espirituales, sino que es el Espíritu de Dios que habita en ellos lo que les hace ser espirituales. Además, el Espíritu Santo nos da uno o más dones o dígase talentos a cada uno de nosotros para que los usemos para servir en la iglesia.
Como culminación y punto final del acto festivo, la responsable de Enseñanza del Distrito Norte dirigió un coro infantil con dos melodías acompañadas de unos bastones por cada intérprete: En las manos tengo yo, un bastón que de oro es; y al compás de unas palmadas otro cántico: Junto a ti, oh Señor qué feliz estoy.