Esperanza, unidad y amor

26.04.2025

Durante el fin de semana del 26 y 27 de abril, el Apóstol Rolf Camenzind visitó las comunidades de Jerez de la Frontera, Gibraltar y Fuengirola.

Jerez de la Frontera: la alegría de confiar en Cristo

El sábado 26 de abril, a las 11:00 horas, fue la primera vez que el Apóstol Rolf Camenzind realizó un Servicio Divino en la comunidad de Jerez de la Frontera. Para este encuentro, utilizó como base el texto bíblico de Juan 15:11 «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.»

El Apóstol expresó con cercanía su alegría de poder compartir este momento con los fieles, animándolos a mirar hacia el futuro con esperanza y fe. “¿Qué alegría tenemos? Tenemos un futuro. ¿Conocemos a Jesucristo?”, preguntó a los presentes, destacando que la alegría espiritual nace de esa relación de confianza con Él.

Refiriéndose al texto bíblico, explicó que el gozo de Jesucristo estaba enraizado en su profunda conexión con Dios Padre, incluso en tiempos de dificultad. “Sabía dónde encontrar fuerzas”, dijo, invitando a todos a hacer lo mismo.

Compartió el ejemplo del Apóstol Pedro, quien, tras una noche infructuosa de pesca, confió en las palabras de Jesús: “Tira la red otra vez”. Este acto de fe trajo alegría al ver las redes llenas. “Cuando confiamos en Dios, incluso en los momentos difíciles, ese acto de fe también nos llena de gozo”, afirmó.

El Evangelista de Distrito, añadió: “Qué importante es saber cuál es nuestro gozo. Tenemos cuerpo y alma, y muchas veces es una batalla. Pero cuando uno va viviendo la fe y aprendiendo de Jesucristo, entiende cómo actúa el Espíritu Santo. Ahí comprendemos lo que significa ‘para que mi gozo esté con vosotros’”.

Gibraltar: vivir la empatía y la unidad

En su visita a la comunidad de Gibraltar, el sábado 26 de abril a las 17:00 horas, el Apóstol utilizó la palabra que se encuentra en Romanos 12:15–16 «Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos en vuestra propia opinión.»

El ministerio centró su mensaje en los deberes cristianos mencionados por el Apóstol Pablo. En un entorno pequeño y cercano como esta comunidad, reflexionó sobre la importancia de la empatía genuina: alegrarse con quien está alegre y acompañar con compasión a quien sufre.

“¿Por qué tengo que alegrarme si yo tengo mis propios problemas?”, preguntó retóricamente. “¿O por qué llorar con alguien si creo que sus errores lo han llevado allí? Porque eso es entender el mensaje de Cristo: no juzgar, sino acompañar”. Citó como ejemplo al buen samaritano, quien socorrió a un hombre herido sin pedirle explicaciones.

“La unidad no es solo estar juntos, sino compartir el corazón. Jesucristo es nuestro modelo de empatía y de unidad espiritual”, enfatizó.

El Evangelista, complementó: “Pensé en nuestro Coro de Distrito, donde hay personas de trece nacionalidades, cada una con su propia cultura, pero donde todos han puesto su corazón para aprender en unidad guiados por el amor de Cristo”.

El Dirigente de Gibraltar, concluyó: “Hoy hemos aprendido un consejo que solo puede vivirse con fe en Jesús. En la eternidad agradeceremos y alabaremos a Dios, y hoy ya estamos practicando esto”.

Fuengirola: nada nos separará del amor de Cristo

El domingo 27 de abril, el Apóstol concluyó su visita por el Distrito Sur en Fuengirola, donde tomó como base para la prédica el texto de Romanos 8:35 «¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada?»

El Servicio Divino estuvo marcado por un mensaje profundo sobre el amor inquebrantable de Cristo. El Apóstol Camenzind recordó que, pese a las pruebas y debilidades, nada externo puede alejarnos del amor de Dios… salvo que nosotros lo permitamos. “Ese amor es una fuente de fuerza y consuelo. Debemos abrir el corazón y confiar”, animó a los presentes.

Acompañaron en el altar el Ayudante de Distrito y un Pastor local, en un encuentro donde también se vivió un momento muy especial: el Santo Sellamiento de una niña de la comunidad. Este Sacramento, mediante el cual el Apóstol dona el don del Espíritu Santo, simboliza la plena incorporación a la comunidad de fe y el inicio de un camino espiritual guiado por la gracia divina; es un regalo de amor, una nueva vida en Cristo.

“El Espíritu Santo es un regalo que no se puede obtener de otra manera”, explicó el Apóstol, “y otorga los mismos derechos espirituales que a cualquier otro miembro. Es también una invitación a que los padres acompañen a sus hijos en el desarrollo de su vida espiritual”.

La reflexión concluyó con una invitación práctica: vivir el amor de Cristo en la vida diaria. “En la sonrisa de un niño, en la Santa Cena, en el perdón, en la ayuda mutua… ahí también se manifiesta el amor de Dios”.

Después del Servicio Divino, los asistentes compartieron un desayuno con el Apóstol, cerrando así un fin de semana de intensa comunión, alegría y aprendizaje espiritual.