El Pastor dirigente usó la palabra en Juan 3:30 como fundamento de su prédica: «Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe». El ministerio explico que «Juan el Bautista fue el último gran profeta que anunciaba la venida de Jesús. Pero sus palabras estaban basadas en las leyes del Antiguo Testamento. Con la llegada de Jesús, también llegó una nueva perspectiva. ¿Por qué? Porque venía directamente del Padre, él sabía mucho más que Juan.»
La perspectiva divina
«Nuestro punto de vista no siempre coincide con el de Dios», continuó el siervo. «Tenemos que cambiar a lo nuevo, es decir, parecernos más a Jesucristo. Esto también significa que debemos dejar de lado nuestras propias opiniones.»
¡Primero la reconciliación!
El Pastor hizo referencia a la palabra en Mateo 5:22 donde se habla de la importancia de llevarse bien los unos con los otros. No hay lugar para el enojo: «¿Qué quieres que yo haga por ti? Esta debería ser la pregunta que tenemos que hacernos siempre de nuevo», concluyó su prédica.
Espacio para el Señor
«Menguar no significa que tengamos que perder nuestra esencia», dijo la Diaconisa. «Dios solo quiere que le hagas espacio.» A veces es mejor callarse para no herir los sentimientos de los demás.
La Pastora subrayó que tiene que menguar la arrogancia y el ego. Por otro lado, tienen que crecer el amor y la humildad. «Un bizcocho que se hace demasiado rápido o a una temperatura demasiado alta, sale duro del horno. Si se hacen las cosas con tiempo, “a fuego lento”, el resultado es el adecuado. El resultado será amor.»
Perfectos no, pero diferentes
«Si se pone en práctica la palabra, los demás deberían ver un cambio en nosotros. No significa que seamos perfectos, pero sí diferentes. Jesucristo está creciendo en mí y eso se nota en mi comportamiento», fueron las palabras del último siervo en subir al altar.
Jesús está en medio de nosotros
Después del Servicio Divino comenzaron los últimos preparativos para festejar la Navidad con la comunidad. A diferencia de otros años, la comunidad de la capital española había decidido no organizar el recital de Adviento. Este año la celebración sería más coloquial con la intención de integrar al máximo número de participantes.
Como introducción, el dirigente de la comunidad leyó la palabra de Lucas 2:10-14: «Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!».
Acto seguido el coro mixto, los jóvenes y los niños cantaron para crear un ambiente navideño. Los portadores de ministerios, con la ayuda de algunos fieles, interpretaron una pequeña obra llamada “La familia”. Qué importante es saber lo que es realmente relevante en Navidad: ¡Jesús tiene que estar presente!
Después, todos pudieron disfrutar de una copiosa comida, con una gran variedad de platos. Vale la pena recordar que la comunidad está compuesta por nada menos que 21 nacionalidades…
Reflexión
Al terminar la comida, hubo un momento de gratitud: cerrar los ojos durante un instante y recordar las bendiciones recibidas durante este año.
Luego había más cánticos, uno de un solista de solo 10 años, y recalcando el carácter internacional de la comunidad, se cantó “Noche de paz”, en portugués, rumano y afrikáans.
Para finalizar, se encendieron las velas, se apagaron las luces y todos entonaron alegremente el cántico: “Venid, oh creyentes”.
La tarde fue todo un éxito y contó con una gran acogida entre los asistentes.