Domingo de Pascua y bendición de compromiso en Fuengirola

09.04.2023

El Obispo Víctor Alganza sirvió el 9 de abril en Fuengirola con motivo del Domingo de Pascua. La comunidad pudo vivir ese día una doble fiesta, con la celebración también de un compromiso.

¡Jesucristo ha resucitado!

El Domingo de Pascua, la comunidad de Fuengirola pudo disfrutar de un Servicio Divino junto al Obispo. Para ese día especial, la palabra giró en torno a un versículo del Evangelio de Juan: «No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis» (Juan 14: 18-19).

Como es habitual en los días festivos dentro de la Iglesia Nuevoapostólica,  hubo también una lectura bíblica. En esta oportunidad, un pasaje de Lucas 24: 1-12, que se leyó en español y en alemán.

El Obispo manifestó que le había tocado el corazón el cántico del coro Un poco de tiempo. La vida pasa muy deprisa y es muy frágil. Nosotros damos nuestro tiempo al Señor, y en ese poco de tiempo Él nos pide «dame tu corazón». Dios con nosotros tiene una relación de amor. Ama al mundo de tal manera, que entregó a su Hijo para la salvación del hombre, reflexionó el ministerio.

Vida de Dios en abundancia inagotable

Durante la prédica, el Obispo explicó que Jesús vino a este mundo para que el hombre tenga vida en abundancia, vida en Dios. Esto no significa sólo quedarse con las cosas de la vida terrenal, sino también tomar de lo que viene de Dios.

Los contemporáneos de Jesús pensaban: «Éste, que hablaba de esa utopía de vivir con Dios, de tener eso que parecía inalcanzable, mira cómo ha terminado, crucificado como el peor de los malhechores». Por eso dice: «El mundo no me verá más», pero también aclara: «vosotros me veréis, y vosotros también viviréis». En ese tiempo, Jesús resucitó y se presentó a las mujeres que acudieron al sepulcro y a los discípulos de Emaús que, aunque al principio no lo reconocieron, finalmente pudieron reconocer que era el Señor.

 

El Señor dice: «He resucitado, estoy vivo»

Secundó la prédica el Dirigente del Distrito Sur, quien manifestó que es una verdadera realidad que Cristo está vivo. Comprender el pasaje de la Resurrección es poder decir: «Sí, el Señor vive, porque hablé con Él muchas veces, porque Él habló conmigo muchas veces». Esta es una convicción de fe. Por reconocimiento, el creyente espera que el Señor le hable, tanto en las adversidades como en las alegrías. 

Los ángeles están ahí esperando a que nosotros pidamos por ellos. Debemos hacer una introspección para reconocer que Cristo está con nosotros cuando lo necesitamos. Dios habla a través del Espíritu Santo y , a través de la fe, puede hacer grandes cosas en cada uno. Esto es algo verdadero que Dios puede hacer en tí si tú le dejas, expresó el ministerio.

El Obispo Alganza expresó que Jesús atravesó un proceso hacia su glorificación: ascendió al cielo, y se sentó a la diestra del Padre. Luego, orando a Dios, le pidió: «Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo; para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo» (Juan 17:24).

Este era el deseo de Jesús. Nosotros también vamos a alcanzar nuestra glorificación, somos llamados a alcanzar la gloria eternamente con Dios. El Obispo reforzó este pensamiento con la palabra de Colosenses 3: 4 «Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces también vosotros seréis manifestados con Él en gloria».

En ese tiempo Jesús se presentó a más de quinientos creyentes que pudieron verlo y reconocerlo. Eso fue muy importante porque entonces se cumplía lo que Jesús había hablado, no había quedado en el sepulcro, había resucitado. Cristo vivió como hombre entre hombres, manifestando a los discípulos un amor como nunca antes habían vivido. Jesús les dio consuelo y les enseñó mucho sobre el futuro, y ahí pudieron creer y sentir: «Jesús está de nuevo entre nosotros».

Jesús vive con nosotros y esto no hay quien pueda detenerlo. Sabemos que si quedamos fieles, nada nos puede separar del amor de Dios.  Creemos que Jesús está en medio de la comunidad porque lo experimentamos. Sabemos de todo lo que tenemos que vivir en esta corta vida, pero nada nos impide vivirla con Dios. Es nuestra decisión como creyentes vivir como Él, pensar como Él, no es una utopía. El Apóstol de Distrito Felbhaum decía: «Quiero sentir y ser como Jesús». El que cree en Jesús puede tener encuentros con Él a través del Espíritu Santo. 

 

Jesús está vivo en todas las circunstancias de nuestra vida

Dios nunca nos condena, sino que tiene gracia sobre gracia. Nos perdona y así podemos seguir adelante. Pase lo que pase, siempre estará con nosotros. 

Cuántas veces sentimos peso, sufrimiento y Él nos dice: «Yo os haré descansar». Al volver al Padre, podemos sentir el consuelo en la palabra, en el amor. Dios a veces demuestra su amor por medio de ángeles, que son hermanos y hermanas que nos ayudan, fortifican y oran por nosotros. 

El Padre en cada oficio nos revela el futuro, nos prepara y nos fortifica para renovar el fuego en el corazón. «Cristo vive en mí y yo quiero contagiar su amor, esta es nuestra misión», exhortó el Obispo.

 

Bendición de compromiso

Tras el acto de la Santa Cena, el Obispo realizó la Bendición de compromiso tomando la palabra de Juan 14: 21 y 23: «El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él». 

Estas palabras de Jesús deben resaltar en vuestros corazones y en vuestra vida, dijo a la pareja. Este compromiso es lo mejor que podéis hacer en la vida. Si estáis juntos es porque Dios ha conducido las cosas, Él tenía esos pensamientos. Pensad siempre en el mandamiento del amor y escuchad la voz interior del Espíritu Santo, porque ahí se manifiesta en pensamientos y sentimientos para cada situación. 

 

Nuestro futuro no es obra del destino, sino lo que hemos planificado con Dios

Si escuchamos al Espíritu Santo vendremos a Él y haremos morada en Él, porque quiere construir algo maravilloso con nosotros. Nosotros planeamos las cosas, pero cuando dejamos que Dios intervenga en nuestro futuro muchas cosas quedan muy bien hechas. Esto no es obra del destino, sino lo que hemos planificado con Dios. 

El Obispo concluyó el Servicio Divino deseándole a la pareja que tome siempre las mejores decisiones.