El Obispo Alganza empezó el Servicio Divino trayendo saludos cordiales del Apóstol Camenzind.
Para la predica del domingo 5 de mayo el Obispo utilizó la siguiente la palabra: «Y Moisés dijo: ¡Déjame ver tu gloria!». (Éxodo 33:18)
Entre otras cosas, el Obispo explicó que Moisés subió al monte Horeb y recibió allí las tablas de la ley. Cuando regresó, vio que el pueblo había construido un becerro de oro. Moisés se horrorizó y arrojó las tablas de la ley al suelo. Sin embargo, se dirigió de nuevo a Dios, buscó su presencia y le dijo: «¡Quiero ver tu gloria!». Dios le respondió y le dijo que no podría ver su rostro. Le indicó que fuera a un lugar determinado y allí lo sentiría. Moisés así lo hizo y ¡sintió a Dios muy claramente!
El Obispo dijo que Dios da todo lo que es necesario, no necesariamente lo que queremos, como en el caso de Moisés, pero siempre el sentimiento es: «¡Estoy contigo! ¡Estoy contigo!»
También pidió al Pastor que hablara una vez más en el altar. Habló de una visita familiar cuando era un Pastor muy joven. Su Dirigente de la comunidad de entonces le transmitió saludos a la familia, que no acudía muy a menudo a los oficios, y le dijo que siempre se alegraría de verlos en los Servicios Divinos. Cuando el Pastor le transmitió estos saludos, la mujer estalló y dijo que «ya iba bastante a menudo» a los Servicios Divinos. El Pastor contó que entonces abrió espontáneamente la Biblia y delante de él estaba la palabra del Salmo 122 donde dice: «Me alegro por los que me dicen: ¡Entremos en la casa del Señor!». ¡Eso fue convincente! Era palpable que el Señor estaba presente y entre ellos en ese momento. El Pastor concluyó su servir con las palabras: «¡Poned siempre al Señor en el centro, entre vosotros!».
A continuación, tomó la palabra nuestro Dirigente de la comunidad. Resumió los pasos que Moisés experimentó:
1º paso: Moisés quería ver a Dios.
2º paso: Dios le dio un consejo.
3º paso: Moisés siguió al consejo.
4º paso: Moisés pudo experimentar a Dios.
Recomendó que también sigamos estos pasos si queremos experimentar a Dios.
Tras la Santa Cena, el Obispo puso en descanso a al Pastor con unas emotivas palabras. Citó algunos pensamientos que el Dirigente de la comunidad le había compartido previamente y mencionó, entre otras cosas, que el Pastor había sido ministro durante 38 años, trabajando con mucho amor, a menudo en silencio. Se le describió como un ministro sincero que sólo tenía un deseo: apoyar y ayudar a sus predecesores.
El Servicio Divino fue acompañado por numerosos interludios musicales.
Tras un descanso, se celebró una pequeña ceremonia para el Pastor en descanso. El Dirigente de la comunidad como también el Evangelista en descanso se dirigieron al Pastor con palabras entrañables y agradecieron todo su trabajo.