Fue a mediados del año 1935 cuando dos hermanos de la Comunidad de Zúrich-Hottingen reflexionaron sobre la posibilidad de que España fuera también un país donde la Obra de Dios pudiera establecerse. Se trataba del Presbítero Carlos Rose y del Hermano Juan Reverter. En septiembre de ese mismo año, ambos hermanos viajaron a Barcelona durante siete días, como exploradores en sentido espiritual.
En diciembre siguiente, el Hermano Reverter recibió el ministerio de Diácono junto con la misión de iniciar la Obra de Dios en Barcelona. Como consecuencia de ello, vendió su restaurante en Zúrich y, el 12 de enero de 1936, se trasladó a Barcelona con su esposa y sus tres hijas. Desde entonces, cada domingo el Diácono Reverter celebraba servicios divinos, en los que ocasionalmente participaban invitados.
Poco tiempo después, la familia Reverter atravesó un período de duras pruebas. A la Guerra Civil Española le siguió la Segunda Guerra Mundial, tiempos que trajeron mucho dolor y tribulación. Sin embargo, en medio de estas circunstancias, la familia pudo experimentar que la mano protectora de Dios estaba sobre ella.
No fue hasta el año 1947 cuando el Presbítero Rose pudo visitar nuevamente Barcelona. La primera visita de un Apóstol tuvo lugar en 1948. En esa ocasión, el Diácono Reverter fue instituido Presbítero y cinco almas recibieron el Sello de la filiación divina. Con este acontecimiento quedó fundada oficialmente la Comunidad de Barcelona, perteneciente al Distrito Apostólico de Suiza. Hasta 1950, los cultos se celebraron en la calle Moyanés, 28, y posteriormente en la calle Teniente Flomesta, 18.
Tras un período de transición, en el año 1956 la atención espiritual de las almas de España fue confiada al Apóstol Hänni, quien contó con la colaboración del Obispo Hildbrand durante veinte años, aprendiendo incluso el idioma castellano. En 1958, el Apóstol de Distrito Streckeisen visitó por primera vez la Comunidad. Bajo la mano bendiciente de nuestro Padre celestial, la comunidad fue creciendo paulatinamente y recibiendo nuevos dones ministeriales.
Debido a una disposición legal vigente en aquel tiempo, a partir de 1961 fue necesario constituir en Barcelona dos comunidades: una en Horta, donde desde 1958 se disponía de un nuevo lugar de reunión en la calle Reverendo Bundo; y otra en Sants, cuya responsabilidad fue confiada al Presbítero, posteriormente instituido Pastor, Fernando Boniquet.
Finalmente, en el año 1968 ambas comunidades pudieron reunificarse en una sola, quedando la responsabilidad de la Comunidad a cargo del entonces Evangelista Boniquet.